Saltar al contenido

Desmontando una falsa creencia

breton_recortada1

Es muy probable que hayas escuchado alguna vez eso de que cuando alguien mira hacia la izquierda está diciendo la verdad y cuando mira a la derecha está mintiendo. Bien, pues eso es totalmente falso. Lo primero que tenemos que hacer es acotar a quién se puede aplicar la regla de los cuadrantes oculares. Esta regla sólo sirve para las personas cuya lengua materna se escriba de izquierda a derecha. Es decir, a los árabes no se les podría aplicar, por ejemplo. Además, no se puede aplicar a los niños muy pequeños que aún no han aprendido a leer y escribir.

¿Por qué? Porque nuestro cerebro, cuando de niños tomamos consciencia de que se escribe y se lee de izquierda a derecha, asocia la izquierda con el pasado y la derecha con el futuro, con lo que aún no ha ocurrido. Entonces, ¿qué lectura hay que darle al que una persona esté mirando hacia la izquierda? Simplemente significa que está recordando. Aunque tambien podría mentir mientras recuerda. ¿Y cuando mira hacia la derecha? Que está creando el discurso, o bien que está calculando. Luego, puede mirar hacia la derecha y estar diciendo la verdad.

¿La clave? Saber preguntar. Es muy importante, en detección de mentiras, hacer la pregunta adecuada para que la otra persona sólo pueda responder después de haber recordado, esto es, después de mirar a la izquierda. Pero imagínate que se trata de un hecho muy reciente, de hace apenas unos minutos. En ese caso, tampoco necesitaría mirar a la izquierda para recordar.

Lo cierto es que si detectar mentiras fuera tan sencillo, la policía lo tendría muy fácil a la hora de tomar declaración a un sospechoso. Y no es así.

Si este post te ha parecido útil, puedes registrar tu e-mail en el formulario de suscripción (a tu derecha en el ordenador o abajo del todo en el móvil), y te llegará un mail con cada nuevo artículo.

Ser más cercanos con la cabeza

will-smith-men-in-black-3-port

Aunque es la parte del cuerpo que seguramente más presente tenemos, suele ser la que más difícilmente controlamos. Nuestra cabeza gira de derecha e izquierda, se ladea hacia el hombro derecho e izquierdo y sube y baja sin que nos demos apenas cuenta. Podemos intentar controlar sus movimientos durante un rato, pero, en cuanto nos enfrascamos en la conversación, se acabó; vuelve a tener vida propia.

Aun con esas limitaciones, podemos intentar ser más cercanos cuando hablamos con alguien, a través de nuestra posición de la cabeza.

Imagínate una conversación con alguien. Estáis hablando y te dice algo que no te gusta. Y para mostrarle tu desaprobación, es muy probable que le digas algo así como “¿perdona?” mientras giras tu cabeza para mostrarle tu lado derecho de la cara. Esto lo haces para poder mirarle con tu ojo derecho. Por contra, cuando estés a gusto con alguien, cuando te estés dejando llevar, lo más probable es que le muestres más bien tu lado izquierdo de la cara. Nuestro lado derecho es más controlador que nuestro lado izquierdo, y nuestro lado izquierdo es más emocional que nuestro lado derecho.

Lo mismo más o menos ocurre con la inclinación de la cabeza hacia el hombro derecho o hacia el hombro izquierdo. Por ejemplo, para un profesor, lo ideal es encontrarse con alumnos que, al recibir la lección ladean su cabeza hacia la izquierda. Eso significa que están a gusto en la situación.

Por último, el tercer eje de la cabeza es el sagital. Subimos y bajamos el mentón contínuamente. Aunque, fíjate que hay personas que por la calle andan con el mentón muy levantado o o con el mentón muy bajo. Eso ya nos da una pista de cómo puede ser su carácter. El mentón hacia arriba es un signo de prepotencia, de ira o de miedo disfrazado de ira (en situaciones de agresividad, podemos hacernos los fuertes levantando el mentón). Por el contrario, un mentón muy bajo, prácticamente pegado al cuello, nos muestra a una persona sumisa o tímida. Pero, ¿qué hay del mentón ligeramente bajado? Pues que es un signo de acercamiento. La persona que, en una conversación contigo, o al verte, baja ligeramente el mentón está abierta a la comunicación contigo. Y sí, es un gesto de seducción. De hecho, te propongo que te vayas al espejo y te mires. ¿Cómo te ves más seductor/a? ¿Con el mentón hacia arriba o ligeramente hacia abajo?

 

Si este post te ha parecido útil, puedes registrar tu e-mail en el formulario de suscripción (a tu derecha en el ordenador o abajo del todo en el móvil), y te llegará un mail con cada nuevo artículo.

Mucha sonrisa falsa

sonrisa falsa

¿Sabías que aprendemos a sonreir voluntariamente a partir del año y medio de vida? La sonrisa es la expresión facial que mejor controlamos. De hecho, sonreimos por todo, hasta para gestionar emociones negativas. Si no, que se lo digan al ex-ministro Wert cuando le hicieron el desplante los estudiantes universitarios (min. 0’20).

Pero, entonces, si sonreímos por cualquier cosa y en cualquier situación, ¿cómo podemos saber cuando alguien nos sonríe de verdad? La respuesta no la tienes que buscar en la boca. La respuesta está en los ojos.

Cuando sonreímos, activamos el movimiento del músculo cigomático mayor (el que lleva las comisuras de los labios hacia atrás), pero también activamos el músculo orbicular (el músculo que hay alrededor de los ojos).

Si bien tenemos mucho dominio sobre el cigomático, nos cuesta mucho más mover a voluntad el orbicular.

Pero cuando movemos el músculo cigomático mayor adrede, normalmente la sonrisa no es simétrica y levantamos una comisura más que otra. La sonrisa verdadera, la que nos sale espontánea, es simétrica.

Adivina quién sonríe de verdad y quién no en esta foto:

letizia

Otro detalle muy importante en el que te tienes que fijar es en las arruguitas que salen en los laterales de los ojos o patas de gallo. Ésas son las que te dan la pista definitiva de si te están sonriendo de verdad o no. Fíjate en estas dos fotos de Julia Roberts. ¿Ves la diferencia en los ojos?

sonrisa-falsa

 

En cuanto a los ojos, también diferenciamos la sonrisa verdadera de la que no lo es por el brillo especial que adquieren los ojos cuando sonreímos de verdad.

Pero, ¡cuidado! Tienes que poner en cuarentena las sonrisas de las personas que están operadas de cirugía estética en la cara o que se han inyectado bótox. Porque, aunque de verdad estén felices, sus músculos han perdido sensibilidad y no les responden igual.

IMG_5450

 

Si este post te ha parecido útil, puedes registrar tu e-mail en el formulario de suscripción (a tu derecha en el ordenador o abajo del todo en el móvil), y te llegará un mail con cada nuevo artículo.

Fernández Díaz y la indemnización en diferido de Cospedal: busca las diferencias

fernandez diaz

Cuando he visto hoy la comparecencia de Jorge Fernández Díaz en el Congreso de los Diputados para dar explicaciones sobre su reunión con Rodrigo Rato, me ha recordado a la famosa rueda de prensa de Cospedal, en la que explicaba la indemnización en diferido que le hicieron a Bárcenas.

Y es que, si nos fijamos en la paralingüística (todo lo relativo a la voz y el discurso, excepto las palabras en sí), podemos ver muchísimas similitudes.

En concreto, en el vídeo que os pongo más abajo, he contado:

– 3 pausas: dejamos de hablar en medio de una frase para pensar lo que vamos a decir después (min. 0’11, min.0’26 y min.0’32)

– 2 lapsus linguae: nos equivocamos de palabras (min. 0’30 y min 0’38).

– 5 repeticiones de palabras o expresiones: repetimos palabras o partes de una frase para aprovechar ese tiempo para pensar (min. 0’24, min. 0’29, min. 0’40, min. 0’49 y min. 0’52).

– 1 aumento de velocidad: decimos una palabra o un grupo de palabras, normalmente al final de la frase, bastante más rápido que el resto. Esto lo hacemos cuando estamos diciendo una mentira y queremos acabar pronto. Así mismo, normalmente bajamos el volumen, porque somos conscientes de que estamos mintiendo, y sentimos vergüenza o apuro.

Eso, en cuanto a la paralingüística. En cuanto a la posición en la que está sentado, podemos ver que tiene el tronco hacia delante y el hombro izquierdo adelantado. Esta posición sentada, en sinergología, se etiqueta como un gesto de duda o de argumento débil, es decir, no se está de acuerdo o se duda de lo que se está diciendo.

Por último, podemos ver durante toda la intervención cómo el Ministro del Interior tiene un sagital inferior, esto es, el mentón hacia abajo. Es un signo de vergüenza.

Aunque Dios me libre de decir que Fernández Díaz está mintiendo, al menos en lo que a la llamada de Rajoy se refiere, os dejo el análisis no verbal para que saquéis vuestras propias conclusiones. Y os dejo los dos vídeos, el del Ministro y el de Cospedal, para que podáis ver las similitudes.

 

Si este post te ha parecido útil, puedes registrar tu e-mail en el formulario de suscripción (a tu derecha en el ordenador o abajo del todo en el móvil), y te llegará un mail con cada nuevo artículo.

 

 

 

 

Seducción en la ficción y en la realidad

anuncio martini

¿Os acordáis del anuncio de Martini que protagonizaba Charlize Theron? En él, veíamos cómo ella, que estaba con un anciano adinerado, era seducida por un joven atractivo.

Charlize se acariciaba dos veces el labio inferior, en una muestra de deseo hacia el joven. Asimismo, el atractivo “chico Martini” acariciaba también su labio superior de una forma más evidente.

Eso es la ficción. Pero, ¿cómo hubiera sido la escena en realidad?

Como paso previo, distingamos entre microcaricia y micropicor. El origen de ambos es totalmente diferente. La microcaricia nace con la intención de suavizar la comunicación, o bien como un deseo de que el otro acaricie la parte del cuerpo que estamos acariciando nosotros. Por el contrario, el micropicor nace cuando hay un desfase entre lo que se verbaliza y lo que se siente de verdad.

Charlize siente un deseo oculto, que le hace dudar entre un hombre y otro. Su deseo no sólo es lascivo sino que es prohibido. En la realidad, ella no habría acariciado su labio inferior, sino que se lo habría rascado, bien con el dedo, bien con los dientes. El micropicor en el labio inferior es un síntoma de deseo sexual prohibido. Otra posible zona en la que podría haber sentido un micropicor es el arco de cupido, que se encuentra en el labio superior, justo en el centro.

Normalmente, el micropicor no desaparece con la microcaricia que hace Charlize. Así que la escena hubiera sido un poco menos elegante, ya que tendría que haberse rascado con los dientes o con la uña del dedo para que el micropicor desapareciera.

Por su parte, si el “chico Martini” hubiese sentido un deseo oculto pero no contemplara a Charlize como una relación prohibida, su micropicor sería probablemente en el labio superior. Esto solo en el caso de que el joven no quisiera mostra lo que siente. En este caso, no parece que el “chico Martini” tenga intención de ocultar su deseo por Charlize. Por tanto, podemos concluir que el gesto que hace acariciándose la boca es congruente con lo que desea transmitirle a ella.

Como véis, la Comunicación No Verbal Científica también sirve para saber si un actor o actriz están actuando mejor o peor.

 

Si este post te ha parecido útil, puedes registrar tu e-mail en el formulario de suscripción (a tu derecha en el ordenador o abajo del todo en el móvil), y te llegará un mail con cada nuevo artículo.

 

Cómo sentarte en una entrevista de trabajo

entrevista trabajo

Ya va pasando agosto, un mes inhábil prácticamente para los que están buscando trabajo. Si es tu caso, no desesperes, y utiliza estos días para ajustar algunos detalles que pueden ayudarte cuando te llamen para hacer una entrevista.

Hay muchos gestos que determinan tu grado de confianza y confiabilidad. Pero hoy nos vamos a centrar en uno en concreto. El de cómo deberías sentarte para transmitir interés.

Puedes estar pensando: “bueno, seguramente el entrevistador que me toque no sabrá nada de comunicación no verbal y no estará pendiente de esas cosas”. Es muy probable que el entrevistador no esté formado en comunicación no verbal. Pero eso no quiere decir que no perciba, aunque sea de manera inconsciente, lo que tú le estás transmitiendo no verbalmente. Esto es lo que diferencia la comunicación no verbal de un idioma cualquiera. Si yo hablo inglés pero tú no lo has estudiado, no nos podremos comunicar en ese idioma. Pero si yo sé de comunicación no verbal y tú no, aún así seguirás transmitiendo y percibiendo el canal no verbal.

Dicho esto, pasamos a hablar de la posición sentada. En sinergología, se han catalogado 9 posiciones sentadas, según qué hombro esté adelantado y si el tronco está hacia atrás, centrado o hacia delante. Cada una de esas posiciones tiene un significado, y, de hecho, una de ellas, es un gesto que suele aparecer cuando alguien está mintiendo. Pero la postura que denota interés, que es lo que se presupone que van a valorar en ti, tiene estas características:

1- El trasero completamente apoyado sobre la silla (no te sientes sobre el borde de la silla, porque eso significa que estás incómodo y desando irte)

2- tus hombros están alineados, sin adelantar o atrasar ninguno de ellos

3- tu tronco está ligeramente hacia delante (no te pases y te “comas” al entrevistador, porque eso ya sería invadir su espacio personal).

4- los brazos pueden estar ligeramente apoyados sobre la mesa, siempre que no invadan la mitad de la mesa que pertenece al espacio personal del entrevistador.

5- aunque estés durante la entrevista con el tronco ligeramente inclinado hacia delante, es muy interesante que, cuando te estén explicando en qué va a consistir el trabajo, hagas en algún momento un breve movimiento inclinando un poco más el tronco, y luego vuelvas atrás. Ese micromovimiento le va dar la pista a tu entrevistador de que te interesa lo que te está contando.

Mi consejo es que practiques esta postura en casa antes de acudir a la entrevista. Y si te ha parecido útil este post, puedes registrar tu e-mail en el formulario de suscripción (a tu derecha en el ordenador o abajo del todo en el móvil), y te llegará un mail con cada nuevo artículo.

Detectando la incomodidad

Niño-avergonzado-620x300

Todos hemos vivido cantidad de situaciones embarazosas, de esas en las que deseas que la tierra te trague. También hemos sentido vergüenza en muchos momentos de nuestra vida, por muy extrovertidos que seamos. Sin embargo, sea por dignidad, o por sentido del ridículo o simplemente por ego, hacemos como que está todo bien. No hace mucho me caí en medio de una calle llena de gente sentada en las terrazas de las cafeterías. De esas caídas monumentales, con gritito de dolor y todo. Pero, oye, me levanté toda digna y sonreí ampliamente a la persona con la que iba, como si nada. Aún tengo los moratones. Los políticos también tienen situaciones incomodísimas muy a menudo. Tenemos que tener en cuenta que están contínuamente sometidos al ojo público, por lo que, además de la situación en sí, se encuentran con la sobredimensión que da el que el momento se convierta en público. Es decir, no es lo mismo que yo, una persona anónima, me caiga en la calle, que que el Rey Juan Carlos se pegue una castaña monumental delante de todos los fotógrafos, cámaras y periodistas, y que además sepa que le va a ver toda España cayéndose.

Ahora imaginemos que somos el periodista que quiere saber si un político está incómodo en una situación o si, por el contrario, está por encima de la propia situación. ¿Cómo podemos detectarlo? Hay bastantes gestos que denotan incomodidad. Pero hoy os quiero hablar de un gesto clave, que no se cumple en todos los casos, pero que, cuando se cumple, su significado es siempre incomodidad, vergüenza o timidez.

Se trata de la microdisimulación de la mano o del pie izquierdos. Es decir, escondemos nuestra mano izquierda (o nuestro pie izquierdo en algunas ocasiones). Podemos esconder nuestra mano detrás, en la espalda, metérnosla en el bolsillo, debajo de la mesa, ocultarla con nuestra mano derecha, o incluso taparla con una chaqueta, por ejemplo. En cuanto al pie, normalmente lo que hacemos es esconderlo detrás de nuestro pie derecho. Es decir, atrasamos nuestro pie izquierdo y lo cruzamos hasta que el derecho queda delante.

Como hemos ido viendo a lo largo de muchos posts, nuestro lado izquierdo del cuerpo y la cara es nuestro lado más emocional, pero también tiene otra dimensión: representa nuestro yo, lo que somos y lo que sentimos. Dicho esto, véis que lo más normal e esconderlo en situaciones incómodas en las que querríamos desaparecer de la escena.

 

Os pongo aquí varios ejemplos para que lo veáis.

Técnica no verbal para saber si le gustamos

romanticheskij_vecher

Parece que el verano es más proclive a los amores fugaces y a las aventuras románticas. Pero, ¿y si de esa aventura nace algo más profundo? En este post, os voy a explicar una técnica de comunicación no verbal para detectar el grado de empatía que la otra persona tiene con nosotros. A mayor profundidad de sentimientos, mayor empatía sentimos por nuestra pareja.

Esta técnica se denomina “técnica del limpiaparabrisas” y está acuñada por Philippe Turchet, padre de la sinergología (análisis de los gestos inconscientes y semiconscientes del cuerpo y la cara).

Para realizarla correctamente, sigue estos pasos:

1- Elige un momento de tranquilidad, en el que estéis los dos solos. Puede ser en una cena romántica, por ejemplo. Es importante que no haya motivos de nervios, tensión o distracciones.

2- Tenéis que estar situados uno frente al otro. Ni de lado, ni en oblicuo. Justo uno frente al otro. Por eso, en la sobremesa es un buen momento.

3- Lleva la conversación hacia un tema emotivo. Habla de vuestra primera cita, de algún tema que os guste mucho a los dos… Se trata de crear una conexión con el discurso.

4- Inclina muy despacio la cabeza hacia tu hombro izquierdo. Quédate así hasta que tu pareja haga lo mismo pero en espejo. Es decir, hasta que ladee su cabeza hacia su derecha.

5- Cuando lo haya hecho, y sin dejar la conversación, ves moviendo tu cabeza hacia tu hombro derecho. Verás, si hay conexión empática entre los dos, como tu pareja va ladeando a la vez que tú su cabeza hacia su izquierda, para sincronizarse contigo, como un parabrisas.

Esta técnica es mucho más fácil de lo que os puede parecer a simple vista. De hecho, os confieso que suelo practicarla a menudo con mi marido, y funciona siempre. Un último apunte. Ni se os ocurra decirle a vuestra pareja que vais a practicar un juego de comunicación no verbal con él/ella. Eso le hará ponerse a la defensiva y no funcionará. Se lo podéis contar, pero después de haberlo puesto en práctica.

 

 

 

Cuando Donald Trump pierde los papeles

donald trump

Ayer, 6 de agosto, tuvo lugar el primer debate para elegir candidato republicano a la presidencia de EEUU.  No faltó a la cita el multimillonario Donald Trump, que ahora se dedica a escalar en política a base de crear polémicas como las críticas a los immigrantes mexicanos.

En esta ocasión, analizamos un gesto que hizo durante una de sus intervenciones en el debate. El periodista había cuestionado su capacidad para gestionar la nación, dado que había llevado a la bancarrota a alguna de sus propias empresas. Trump comenzaba a contestar negando la bancarrota, cuando el periodista le interrumpe diciendo que eso es mentira. Trump deja de hablar, y mientras le dice “¿qué estoy diciendo?” (min. 1’03), podemos ver una microexpresión de ira en sus cejas y en su boca junto a un sagital superior (levanta el mentón). Alguien le ha interrumpido y eso le irrita y hace que salga su lado más provocador. Pero lo más interesante de este momento es la posición que adoptan sus manos, que clasificamos como M1, cuando abre los brazos. Sus muñecas están vueltas con los pulgares hacia fuera. Esta postura de las manos nos indica que no está de acuerdo con lo que verbalmente está defendiendo.

 

Cómo hacer para que te atiendan antes en el chiringuito

chiringuito

A todos nos ha pasado alguna vez ir a la barra de un bar o de un chiringuito atiborrado de clientes y tener que estar varios minutos hasta que el camarero/a nos echa siquiera un vistazo.

La comunicación no verbal nos puede ayudar a reducir sensiblemente ese tiempo de espera. ¿Cómo? Utilizando lo que llamamos elerarquía horizontal. Es decir, hacerse más grande, más ancho, ocupar más espacio.

La elerarquía vertical (hacerse más alto levantando el mentón o alzándose un poco de puntillas) la utilizan sobre todo los hombres en situaciones de agresividad. Pero ojo,  también en situaciones de flirteo. Sí, cuando a un hombre le gusta una mujer, suele intentar sacar pecho y hacerse más grande. Esto, como te puedes imaginar, nos viene de nuestros ancestros más animales. Las hembras de cada especie suelen preferir a los machos más grandes, porque preveen que serán más habiles  y más fuertes para la caza. Y, aunque hemos evolucionado mucho, las mujeres seguimos haciendo un rápido escaneo al eje espalda-altura cada vez que contactamos visualmente con un hombre.

Pero volvamos al chiringuito: mucha gente agolpada en la barra y, en realidad, tú has llegado el último. ¿Qué puedes hacer? Podrías esperar a que te toque, es lo justo. Pero como no estamos hablando de justicia, sino de que te atiendan lo antes posible, ahí va el truco: apoya tus manos sobre la barra, con los brazos arqueados hacia afuera, ocupando el máximo espacio posible, inclinado un poco hacia delante y fija tu mirada sobre el camarero/a que deseas que te atienda. Seguro que no pasa mucho tiempo hasta que se fije en ti y te atienda. Pero si no te hace caso, recuerda: éste truco no es infalible y los mejores camareros tienen claro quién llegó antes.