Saltar al contenido

La ira reprimida de Tsipras

Hace pocos días, el vídeo de la intervención del liberal belga Guy Verhofstadt en la eurocámara dirigiéndose a Alexis Tsipras se convirtió en viral en las redes. Verhofstadt abroncaba vehementemente a Tsipras, que escuchaba atentamente, y que, incluso, llegó a agradecerle con un gesto y una sonrisa su intervención.

Pero este ejemplo, en el que después de recibir una dura reprimenda, ésta se recibe con una sonrisa, nos sirve para ver el poder de la Comunicación No Verbal Científica.

Tsipras puño

La sonrisa es la primera expresión de una emoción, la alegría (con todos sus grados y matices), que aprendemos a efectuar de manera consciente, a partir de los 18 meses de vida. Un pequeñín de 2 años es capaz de sonreir a voluntad. En el caso que nos ocupa, justo antes de forzar esa sonrisa, vemos que Tsipras siente un micropicor en el puño derecho. De nuestros ancestros más remotos, tenemos el reflejo fisiológico que hace que, en momentos de ira, la sangre fluya hacia nuestros puños, para darnos la energía suficiente para pegar. Como, después de años de socialización, reprimimos (no siempre, claro) nuestros deseos de «pegar» cuando algo nos enfada, nos pica el puño. Y nos rascamos de manera insconsciente, sin darnos apenas cuenta.

Además, si nos fijamos en la boca de Tsipras justo en ese momento, tiene los labios en ostra, metidos hacia dentro. Ponemos los labios en ostra cuando sentimos ira o miedo.

Sin embargo, vemos que al final del vídeo, Tsipras sonríe con una especie de «reverencia» con la cabeza, en señal de agradecimiento a Verhofstadt. Este movimiento, junto con la sonrisa, son gestos voluntarios, que hace conscientemente, porque es lo que quiere transmitir.

Así, nos encontramos con dos emociones totalmente diferentes: la ira y la alegría. ¿Cuál es la que realmente siente Tsipras?

Puedes ver el vídeo completo aquí:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *