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La guerra de banderas y la autoridad de Artur Mas

artur mas

Ayer pudimos asistir al envenenamiento político de una fiesta tradicional como la Mercé. Un grupo de políticos se agolpan en el balcón del Ayuntamiento de Barcelona cuando comienza un auténtico forcejeo por ver quién pone qué bandera.

En toda esta pelea, nos fijamos en la figura de Artur Mas, que permanece a un lado de la escena. En los primeros segundos, podemos ver cómo se Mas se intenta mantener al margen de la situación, llegando incluso a mirar hacia otro lado (min. 0’23). Pero enseguida decide meterse a hacer callar a la concejala del PP, Angeles Esteller, con un gesto de la mano derecha arriba y abajo (min. 0’27).

El gesto que te quiero mostrar hoy es el que viene en el min. 0’37. Artur Mas se coge las solapas de su chaqueta y da un pequeño tirón. Esto es una microtracción. Hacemos este gesto semi-consciente (en un principio, lo hacemos sin darnos cuenta, pero podemos llegar a percatarnos de que lo estamos haciendo) cuando queremos reafirmar nuestra autoridad. Angeles Estellés le ha contestado y Artur Mas se reafirma como la persona dominante en ese intercambio de comunicación.

Éste es un gesto habitual por ejemplo en una negociación, o entre un jefe y un trabajador que discuten. La persona que considera que debe tener la posición más dominante es la que va a hacer la microtracción.

En cuanto a la sonrisa que han comentado varios medios que dibujó Artur Mas y de la que he puesto la foto más arriba, siento decirte que no puedo confirmar que se trate de una sonrisa verdadera. Para que sea una sonrisa verdadera (llamada sonrisa de Duchenne en honor al neurólogo francés Guillaume Duchenne), tenemos que ver el movimiento de dos músculos: el músculo cigomático mayor, que es el responsable de que se estiren las comisuras de los labios hacia fuera y suban nuestras mejillas, y el músculo orbicular, que es el músculo alrededor de los ojos que hace que nos salgan las famosas patas de gallo. El primer músculo nos resulta bastante fácil de mover a voluntad. De hecho, lo hacemos de forma voluntaria desde que tenemos unos dos años. Y sonreímos por cualquier motivo, incluso para gestionar emociones negativas.

Pero el orbicular es más difícil de fingir, de hacer adrede. Por eso, para considerar que una sonrisa es verdadera, debemos ver los dos músculos en acción. En esta fotografía, debido a la posición de Mas, con el mentón hacia abajo, así como sus gafas, no puedo ver con claridad si se trata de una sonrisa verdadera o no. Es decir, que podría ser una sonrisa verdadera, causada de forma espontánea, porque la situación le gusta, le alegra. O bien, podría ser una sonrisa falsa, en la que sólo mueve la boca y las mejillas, que podría estar motivada por una emoción positiva (se alegra de la situación), o también por una emoción negativa (se siente incómodo con la discusión). ¿Qué crees tú?

 

 

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