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Rajoy

La comunicación no verbal de Mariano Rajoy

Ésta es mi intervención de hoy en el programa València en Directe de Levante TV. En los próximos programas, dedicaremos la sección a analizar la comunicación no verbal de los candidatos a la Presidencia del gobierno, por orden de votos. Así que hoy hemos comenzado por la comunicación no verbal de Mariano Rajoy.

Los fallos en su comunicación se basan principalmente en la falta de expresión de la emoción (tanto a nivel facial como vocal), la escasa gestualidad que aparece sobre todo para expresar nervios, y en la falta de signos corporales que denoten seguridad en si mismo.

Además, como se estaba produciendo en directo la comparecencia de Francisco Camps en las Cortes Valencianas, también hemos podido comentar brevemente su gestualidad durante la declaración.

Pincha sobre la foto para ver el vídeo.

la comunicación no verbal de Mariano Rajoy

El encuentro del Rey con Rajoy y Sánchez

Cuánta información nos proporciona el apretón de manos… Con sólo ser conscientes de cómo el otro aprieta nuestra mano, cómo nos muestra su mano, la fuerza que emplea, quién inicia el movimiento, qué hace mientras el resto del cuerpo, qué hace la mano izquierda…, podemos hacernos una primera idea de cómo es esa persona, de cómo está con nosotros, su estado de ánimo, si vamos a dominar la reunión o nos va a querer dominar el otro… ¡Cuánta información valiosísima en unos segundos!

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Y con el encuentro con el Rey de este viernes pasado, Mariano Rajoy y Pedro Sánchez nos enseñan cómo afrontar un apretón de manos invasivo de dos formas totalmente diferentes: una denota sumisión y la otra, sin embargo, no permite el dominio del otro. ¿Las vemos? Fijaos en el vídeo, en los min. 0’26 a 0’30 (Mariano Rajoy) y 2’38 a 2’44 (Pedro Sánchez).

¿Notáis la diferencia?

En ambos casos, el Rey Felipe VI hace un apretón reubicado invasivo. Este tipo de apretón es propio de las personas que dominan o quieren dominar la situación, o bien que tienen un carácter autoritario. En este caso, vemos el mismo patrón: el político espera estático a que llegue el monarca. Éste llega con paso más bien acelerado y no frena a tiempo de mantener la distancia de aproximadamente un metro o incluso algo más que requiere la situación, sino que invade el espacio personal de ambos dirigentes.

Sin embargo, y, aquí está lo realmente interesante, la forma en que cada uno de los políticos asume esa “embestida” es muy diferente:

  • En el encuentro con Mariano Rajoy, podemos ver cómo éste permite que el Rey invada su espacio, haciéndole incluso retroceder unos pasos, y dejando la mano derecha de Rajoy totalmente pegada a su cuerpo. Por cierto, fijaos en la mano izquierda de Rajoy, con el puño cerrado. Hay tensión.

apretón de manos

  • En el encuentro con Pedro Sánchez, la cosa cambia. Si os fijáis, Pedro Sánchez deja el brazo derecho en ángulo de 90º, frenando así la acometida del Rey. Podéis ver además que la mano de Sánchez está relajada.

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Como véis, ante la misma situación, ambos dirigentes han mostrado un grado muy diferente de dominancia. Esto puede deberse al carácter de cada uno, o bien, a la relación que tienen con la otra persona; en este caso con el Rey. Pero también puede deberse al estado de ánimo de cada uno en ese día concreto.

En cualquier caso, si valoramos la dominancia (capacidad de transmitir sensación de dominio de la situación desde el plano de la comunicación no verbal), en este caso, tenemos el marcador así: Rajoy 0 – Sánchez 1.

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La colleja de Rajoy

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Un buen amigo me ha pedido que analice la colleja de Rajoy a su hijo cuando estaban participando en un programa de fútbol en La Cope. Pues una colleja (de hecho, son dos), de las de antes, y de las que ya se dan cada vez menos (afortunadamente). Poco más puedo añadir. Ahora, otra cosa son los gestos de antes y de después.

Mirad primero el vídeo:

Justo al comienzo del vídeo, Rajoy se está rascando el dedo corazón derecho. Éste es un gesto interesantísimo, que nos da mucha información porque tiene que ver con la espontaneidad. Reprimo mi espontaneidad y por eso me pica el dedo corazón. Curiosamente, he leído que el comentario crítico de su hijo estaba preparado como una broma, y que Rajoy sabía que iba a pasar. De hecho, si nos fijamos en la cara que pone Rajoy, hace un gesto muy ostentoso, exagerado. Imaginaos que estáis en esa situación. Estáis en la radio, sabéis que os están grabando por televisión también, y vuestro hijo dice algo gracioso o comprometido, y vosotros os sorprendéis. ¿En serio exageráis tanto el gesto de sorpresa?

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El problema vino después, cuando el niño se vino arriba y se pasó de crítico, diciendo que “los comentarios eran una basura”. Ahí vemos cómo le cambia la cara a Rajoy: de sorprendido y divertido pasa a tener un rostro serio mientras le propina una colleja doble, y, acto seguido, se rasca la nariz (min. 0’18) tapándose el orificio nasal: no le gusta lo que acaba de pasar.

Si comparáis tanto la duración como la profundidad o el enfásis en la expresión en cada uno de los dos momentos (min. 0’08 cuando Rajoy “se sorprende” y min. 0’12 cuando Rajoy se enfada de verdad), veréis la diferencia entre un gesto ficticio o posado y un gesto sincero.

Estos días vemos a los políticos hacer de todo (cantar con la guitarra, bailar, jugar al ping pong, reir a carcajadas por cualquier cosa, jugarse la vida en un coche de carreras o en un globo estático,…).

Todo muy bien. Pero si es sincero y espontáneo, mejor.

 

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Hosbec, Toni Mayor, Rajoy y Merkel

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Muchos nombres mezclados para el título, ¿no? Para quien no lo sepa, Hosbec es una importante asociación empresarial de Benidorm, quizás la más importante: la de los hoteleros; y Toni Mayor es su presidente. Recientemente, visitaba los estudios de Noticias Te Ves para ser entrevistado por la presentadora Esperanza Gallego.

Retrocedamos en el tiempo: hace meses, haciendo una búsqueda de fotos en internet sobre personajes conocidos y políticos de Benidorm, encontré una perteneciente a un acto de Hosbec. En esa foto, veíamos a Toni Mayor en el centro, como correspondía a las normas de protocolo, ya que él era el anfitrión del acto. Pero me llamó mucho la atención la posición de sus manos. Manos en V. Fijaos en la foto:

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Y aquí tenemos el primer paralelismo. A los habituales de este blog les habrá recordado un artículo que publiqué hace un tiempo, la Guía Merkel para entrevistas de trabajo. Fijaos en la foto que publicaba en este artículo:

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Las manos en V transmiten confianza, dominio de la situación, autoridad. Siento que domino la situación, y por eso pongo las manos así.

Vamos ahora con el otro paralelismo. Echad primero un vistazo al vídeo de la entrevista. Unos minutos bastarán.

Si os fijáis en el vídeo, veréis que Toni Mayor apenas mira a la entrevistadora. Hay personas que necesitan apartar la mirada para poder concentrarse mejor y ordenar su discurso, y hay personas a las que su carácter retraído no les permite apenas mantener la mirada de su interlocutor.

Y Rajoy es una de esas personas. Ya os lo explicaba hace unas semanas en este post.

Como véis, la comunicación no verbal es universal. No distingue entre entre el presidente de una Asociación de una ciudad turística, del presidente del gobierno español, o de la canciller alemana. Aunque podemos tener algún gesto individual que nos caracterice, la gran mayoría de gestos que hacemos son comunes para todas las personas. Aprender el significado de esos gestos nos puede permitir comprender mejor a nuestro interlocutor.

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Sara Carbonero se cruza de brazos

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Ayer fue un gran día para Iker Casillas y Sara Carbonero. El ex-portero del Real Madrid recibió de manos del Presidente Mariano Rajoy la Gran Cruz del Mérito Deportivo. Sin duda, un momento memorable en la vida del portero.

Pero el interés no verbal estaba en la actitud de su mujer, la periodista Sara Carbonero. Mirad primero el vídeo:

¿No os llama la atención el cruce de brazos de Sara Carbonero? De hecho, lo hace en dos momentos: cuando está posando para los periodistas (min. 0’16) y cuando conversa con Mariano Rajoy (min. 3’42).

Os quiero hablar del primer cruce de brazos. Sara Carbonero se cruza de brazos (min. 0’16), y la Sra. que está acompañandola (¿alguien sabe quién es? ¿la mujer de Rajoy?) la imita y se cruza también (min. 0’23). Esa imitación en comunicación no verbal tiene mucho significado. Cuando hay sintonía entre dos personas, éstas tienden a adoptar posturas similares o incluso en espejo. Esto es porque las neuronas espejo se ponen a trabajar y generan lo que llamamos empatía. En este caso, teniendo en cuenta que en cuanto la señora adopta la posición de brazos cruzados, Sara Carbonero descruza los suyos, podemos pensar que es la otra señora la que empatiza más con Sara Carbonero que al revés.

El segundo momento en que la popular periodista cruza los brazos es cuando se pone a charlar, junto a su marido, con Mariano Rajoy (min. 3’42). Protocolariamente, os podéis imaginar que no es la mejor postura para un acto oficial de estas características. Alguno puede pensar que se trata de una postura de comodidad. En efecto, los brazos cruzados, si no hay tensión en las articulaciones, es una postura que podemos adoptar en un momento de comodidad. Lo raro es adoptarla en un acto protocolario como estos, más aún cuando, a pesar de romperse la escena original en la que conversaban los tres y aparecen varias personas más que se unen al grupo, su postura no cambia.

Debido a que hace poco que anunciaba su segundo embarazo, puede que supiera que los periodistas gráficos iban a intentar captar fotos de su barriguita, y por eso intentaba disimularla de forma deliberada. Es posible.

Pero ahora me gustaría que fueras al min. 3’03. Oculta sus dedos corazón y anular.

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Nuestro dedo corazón tiene que ver con la espontaneidad y nuestro dedo anular tiene que ver con la familia. Cuando ocultamos nuestros dedos corazón y anular a la vez y además se trata de los dedos de la mano derecha, la lectura que podemos extraer es algo así como: “me siento cohibida por algo que pasa fuera y deseo proteger a mi familia de esta situación”.

Sin duda, un momento tan gratificante para la pareja como incómodo para Sara Carbonero.

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Mariano Rajoy vs. Pedro Sánchez: ¿quién comunica mejor?

mariano rajoy sanchez entrevista ana blancopedro sanchez entrevista ana blanco

Misma cadena de TV. Mismo escenario. Misma periodista. Mismos colores en la decoración. Mismos trajes de los candidatos. Misma distancia y altura en las sillas. Pero qué diferencia en la percepción no verbal que nos transmiten uno y otro. En menos de una semana, hemos asistido a la entrevista que Ana Blanco hizo a Mariano Rajoy el pasado jueves 26 de octubre y posteriormente a la que le ha hecho a Pedro Sánchez ayer mismo.

Esto tiene que ver en gran parte con el sagital (mentón hacia arriba o hacia abajo), y con el tiempo que cada uno dedica a mirar a su interlocutora.

Mira el primer par de minutos de cada entrevista, por ejemplo.

 

 

 

Desde el saludo inicial, el “buenas noches”, ya se aprecia la diferencia en cuanto al tiempo que dedica cada uno a mirar fijamente a su interlocutora. Lo normal es mirar aproximadamente un 60% del tiempo directamente a nuestro interlocutor cuando hablamos y un 80% cuando escuchamos, y el resto del tiempo mirar a otro lado. Si mirásemos fijamente sin apartar la vista a nuestro interlocutor, lo incomodaríamos. Pero Rajoy está muy por debajo de Sánchez en cuanto al tiempo que mira fijamente a la periodista, tanto cuando habla como cuando escucha.

Esto puede deberse a un carácter más retraído o a una necesidad de apartar la mirada para poder pensar la respuesta. Pero lo cierto es que, en general, cuando una persona no nos mira lo suficiente a los ojos, pierde capacidad de transmitir confianza.

Por otro lado, tenemos el sagital. Si te fijas en el mentón de uno y otro, verás la diferencia. Pedro Sánchez suele tener el mentón en una posición neutra; es decir, ni hacia arriba ni hacia abajo. Sin embargo, Rajoy lo baja por completo con mucha frecuencia (min. 0’44, 1’20, , produciéndose un sagital inferior. Un sagital inferior nos puede transmitir vergüenza, falta de confianza en sí mismo, sumisión, timidez… En cualquier caso, no es un gesto positivo, y debería quizás trabajar para corregirlo.

Por cierto, momento precioso cuando Ana Blanco le pregunta si no han hablado dentro de su partido de con quién prefieren pactar (min. 1’35). Mientras dice “no” con bastante rodundidad, se inclina un poco hacia atrás y acto seguido mueve el pie izquierdo. ¿Seguro que no lo han hablado aún? ¡Feliz martes!

 

 

Cómo se sientan Albert Rivera y Pablo Iglesias

albert rivera moncloa

pablo iglesias moncloa

Qué mensaje tan diferente el que nos lanzan Albert Rivera y Pablo Iglesias con su forma de sentarse en la reunión que cada uno tuvo con Mariano Rajoy esta semana. Pero sobre todo, qué mensaje tan diferente es el que le lanzan a Mariano Rajoy con su postura corporal. De hecho, Rajoy se sintió muy incómodo con uno de ellos y no tanto con el otro. Vamos a analizarlos.

Comenzemos por Albert Rivera (utilizo el orden en que se reunieron, para evitar susceptibilidades). Albert Rivera tiene una postura sentada que denota interés, con el tronco hacia delante. Además, adopta una postura más “sumisa” que la de Rajoy, con las piernas más cerradas que las del Presidente, las manos hacia dentro. Una postura que podríamos calificar de postura beta. Además, se rasca el dorso de la mano derecha (min. 0’37), gesto muy habitual en él y que podemos ver en todas sus apariciones. Este gesto implica su voluntad de controlar su emoción. Se pone nervioso y ese gesto le tranquiliza. Los nervios los expresa también con el gesto de manos lavadas (mover las manos como si se las estuviera lavando) en el min. 0’56. Las manos lavadas es un gesto de incomodidad con la situación.

Podemos ver que Rajoy está en este encuentro más tranquilo que Rivera. Rajoy domina la situación y es Albert Rivera quien adopta la postura más sumisa.

Pero qué diferente es el encuentro con Pablo Iglesias. Pablo se sienta con una clara elerarquía horizontal; es decir, ocupa el máximo espacio posible con su cuerpo. Esta postura es típica de los machos alfa. Como hacen los machos dominantes en los documentales de la 2, Iglesias ocupa el máximo espacio posible con su cuerpo para demostrar su dominio. No es la primera vez que os explico su forma de sentarse. Podéis ver cómo se sentó cuando le entrevistó Ana Rosa Quintana pinchando aquí. Pero lo más interesante es ver la reacción de Rajoy ante el despliegue de Pablo Iglesias. Mira el vídeo primero.

Pablo Iglesias se sienta apoyando las manos sobre los brazos del sofá, con la pierna cruzada, y permanece inmóvil durante toda la sesión con los fotógrafos, como si lo tuviera estudiado.

Rajoy, sin embargo, es esta vez el que está más incómodo. Hace el gesto de manos lavadas (min. 0’01), se revuelve en el asiento (min. 0’11) por la incomodidad, hace una microtracción a su corbata (min. 0’12), lo que implica voluntad de marcar su autoridad, y acaba poniendo las manos en V (min. 0’18). Las manos en V es una muestra no verbal de autoridad. Nos dicen “aquí soy yo el que manda”. Aunque lo cierto es que añade cierta tensión en las articulaciones de los dedos al hacer este gesto. Y además, inmediatamente después vuelve a hacer las manos lavadas (min. 0’25), luego manos en V, etc.

Y mientras tanto, Pablo Iglesias permanece inmóvil con su posición de macho alfa.

Así que los resultados del dominio no verbal de ambos encuentros quedan como sigue:

Rajoy 1 – Rivera 0

Rajoy 0 – Iglesias 1

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Dar la mano al Rey

RECEPCION REY RIVERA

Nada menos que 1.500 personas han dado hoy la mano a los Reyes. El apretón de manos nos da muchísima información acerca de la persona que nos está saludando. Podemos saber si es una persona dominante, si tiene poco interés en nosotros, si se acerca a nosotros de forma amistosa o autoritaria, etc.

En este caso, no voy a analizar el apretón de los Reyes. El motivo es que después de dar muchas veces la mano, la intensidad del apretón suele ser menor, debido al cansancio. Si no me creéis, probad a darle la mano a 1.500 personas seguidas. Veréis como tengo razón. Así que es de valorar el esfuerzo que han hecho hoy los Reyes.

Pero sí que vamos a ver cómo dan la mano nuestros políticos.

Fijaos primero en cómo da la mano Rajoy a la Reina (min. 0’16). Pero no os fijéis en la mano derecha. Lo interesante está en la izquierda. La tensión de Rajoy se manifiesta en ese puño que se cierra y se aprieta.

Seguimos con Pedro Sánchez (min. 0’26). Justo antes de dar la mano al Rey, vemos cómo oculta sus dedos corazón y anular derechos con su mano izquierda. La situación le resulta incómoda, a pesar de la sonrisa un tanto forzada que muestra a los Reyes, y su cuerpo lo manifiesta con esa microdisimulación.

¿Por qué digo que la sonrisa de Pedro Sánchez es forzada? Porque ni antes ni después de saludar a los Reyes sonríe. Fijaos ahora en la sonrisa de Carmena (min. 0’57). Sigue sonriendo cuando acaba el saludo. Está contenta de verdad. Las expresiones faciales verdaderas no aparecen y desaparecen automáticamente, sino que lo hacen de forma gradual.

Y ahora os voy a hablar de Albert Rivera (min. 1’27). Fijaos en los segundos previos a dar la mano a los Reyes. Hace un movimiento de manos lavadas, mueve las manos como si se las estuviera lavando. Cuando hacemos ese gesto, nuestro subconsciente está diciendo “debo mantener la compostura porque se supone que estoy bien, pero lo cierto es que no me siento bien”. Lo cual es bastante lógico, teniendo en cuenta que es su primera recepción real. ¿Cómo estaríamos cualquiera de nosotros? Pues Albert Rivera igual. Pero eso es antes de darle la mano al Rey. ¿Qué hace durante el apretón? Lo refuerza con su mano izquierda a la altura del codo. Se muestra amistoso a la par que dominante (dominante en el sentido de dominio de la situación). Ese gesto, como podéis suponer, es consciente.

Los apretones de manos se ensayan y se controlan. Lo que no está tan ensayado son los nervios y la incomodidad que nos dejan entrever los políticos.

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El aleg de Rajoy

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Esta mañana he podido ver la entrevista de Carlos Alsina a Rajoy en Onda Cero, y la verdad es que me ha alegrado el día. No puede haber tanta belleza no verbal en tan pocos segundos.

En un primer momento, podemos ver a un Rajoy que seguramente está repitiendo el mismo discurso que viene pronunciando desde hace semanas o meses. Su paralingüística es normal, habla sin trabas y sin pausas.

Pero todo cambia cuando el entrevistador le plantea algo que quizás ni él mismo había pensado: que, aunque los catalanes se independizaran, seguirían siendo españoles por haber nacido en España. Y aquí es donde podemos ver un “aleg” de manual (min. 0’35). Mariano Rajoy se retira echando su tronco hacia atrás. En ese momento, está incómodo y querría irse de la escena. A la vez, hace un sagital inferior, es decir, baja el mentón. El sagital inferior puede tener varias lecturas, como la timidez o la vergüenza.

La paralingüística también le juega una mala pasada: durante el “aleg”, hace una pausa. Seguidamente, en el min. 0’37 utiliza coletillas y alargamiento de las palabras (“pues, ehhhh”).

Pero la belleza del vídeo viene con la microexpresión de tristeza que hace en el min. 0’42. Una microexpresión es una expresión facial que dura menos de un segundo, normalmente un cuarto de segundo, y que hacemos sin darnos cuenta. Las microexpresiones son por tanto un reflejo de nuestro pensamiento verdadero. Podemos ver las cejas típicas de tristeza, con la parte interna hacia arriba. Este movimiento es relativamente difícil de hacer adrede. Sin embargo, lo podemos realizar sin problemas cuando lo hacemos sin darnos cuenta.

Finalmente, me quedo con la cara de satisfacción del periodista en el último momento. Es muy difícil sacar a un político de su zona de confort en lo que al discurso se refiere. Repiten las mismas ideas, conceptos, palabras e incluso anécdotas (recordemos la famosa amiga invisible de Pedro Sánchez). Así que es todo un logro conseguir que la emoción salga de un político.

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¿Pueden los políticos controlar su comunicación no verbal?

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Esta pregunta me la suelen hacer con bastante frecuencia. Mi respuesta siempre es: “hasta cierto punto”. En comunicación no verbal se engloban muchos gestos y no todos tienen el mismo nivel de consciencia. Por ejemplo, nadie es capaz de controlar su dilatación de pupilas, ni nos damos cuenta cuando se dilatan. Y sin embargo, nos pueden dar bastante información en el terreno de la seducción o de la detección de mentiras. Éste sería un ejemplo extremo de gesto inconsciente. En el lado opuesto, podemos controlar perfectamente qué ropa nos ponemos. Y eso también da mucha información sobre nosotros. Estaríamos pues ante información no verbal que facilitamos de manera totalmente consciente.

Pero luego, el partido se suele jugar con un montón de gestos semiconscientes. Es decir, gestos que en principio hacemos sin darnos cuenta, de manera inconsciente, pero de los que, en un momento dado, podemos tomar consciencia y controlar. El caso típico de este tipo de gestos es el movimiento de las manos.

Y como muestra, un botón. Tenemos en el vídeo de más abajo un ejemplo típico de cómo Rajoy gesticula con las manos. Podemos ver cómo alterna constantemente las manos: derecha, izquierda, derecha, izquierda, etc. Esto es muy habitual en él.

Este movimiento no podemos decir que sea natural. Lo natural sería gesticular con una sola mano y, en algún momento, cambiar a la otra o mover las dos para enfatizar algo. Pero no es natural alternar tanto las manos. Además, podemos ver muchas veces cómo el gesto, es decir, el movimiento de las manos, va detrás de las palabras. Los gestos semiconscientes como debería ser el movimiento de las manos preceden siempre a la palabra. Esto se debe a que se trata de gestos dirigidos desde nuestra capa cerebral límbica (algunas veces, desde la reptiliana), que se activa antes que la capa cerebral racional, donde se desarrolla el discurso de la palabra.

Estas incongruencias hacen que el discurso se perciba de manera menos creído y por tanto menos creíble. Se percibe ensayado y sin emoción.

Así pues, a la pregunta de si los políticos pueden controlar sus gestos, la respuesta es sí, pero hasta cierto punto.

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