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cuadrante ocular

¿Un músico tiene que ser auditivo?

manu carrasco

Que un músico tiene que tener buen oído me parece que es algo bastante evidente. Por supuesto, excepción hecha de Beethoven, aunque el genio en realidad perdió el oído cuando ya era un gran músico, y su genialidad le permitía imaginarse el sonido de sus composiciones. Pero vamos, “a excepción de alguna excepción”, el oído es un órgano fundamental para alguien que se dedica a la música. ¿Quiere esto decir que los músicos procesan la información de forma auditiva?

Todos podemos procesar la información que nos llega y la información que recuperamos de nuestra memoria de forma visual, auditiva o emocional. Sin embargo, solemos tener una forma de procesar la información de preferencia. Es interesantísimo detectar cómo procesa nuestro interlocutor, porque eso nos permitiría adaptar nuestro lenguaje, nuestra argumentación, para conectar mejor con él o ella.

Cuando una persona, a preguntas que no tienen por qué tener un componente emocional, aparta la mirada hacia abajo para meditar la respuesta, es una persona que procesa la información de forma emocional. Curiosamente, Manu Carrasco, el ex-concursante de Operación Triunfo, al que he redescubierto años después de que pasara por el conocido concurso gracias a La Voz Kids, nos muestra cómo procesa la información (min. 0’25 a 0’45 y min. 1’06 a 1’26). Aunque todos podríamos pensar que lo lógico en un músico, que además es compositor, es que procesara la información de forma auditiva, lo cierto es que podemos comprobar que se trata de una persona que se mueve más bien en el plano emocional.

Por cierto, que tengo un amigo, pianista de música clásica, profesor, productor y compositor, David Lorenzo Adkinson, que procesa la información de forma visual. Según me explicó en un curso mío al que asistió, él “visualiza las notas musicales”. ¿Interesante, no?

Mariano Rajoy vs. Pedro Sánchez: ¿quién comunica mejor?

mariano rajoy sanchez entrevista ana blancopedro sanchez entrevista ana blanco

Misma cadena de TV. Mismo escenario. Misma periodista. Mismos colores en la decoración. Mismos trajes de los candidatos. Misma distancia y altura en las sillas. Pero qué diferencia en la percepción no verbal que nos transmiten uno y otro. En menos de una semana, hemos asistido a la entrevista que Ana Blanco hizo a Mariano Rajoy el pasado jueves 26 de octubre y posteriormente a la que le ha hecho a Pedro Sánchez ayer mismo.

Esto tiene que ver en gran parte con el sagital (mentón hacia arriba o hacia abajo), y con el tiempo que cada uno dedica a mirar a su interlocutora.

Mira el primer par de minutos de cada entrevista, por ejemplo.

 

 

 

Desde el saludo inicial, el “buenas noches”, ya se aprecia la diferencia en cuanto al tiempo que dedica cada uno a mirar fijamente a su interlocutora. Lo normal es mirar aproximadamente un 60% del tiempo directamente a nuestro interlocutor cuando hablamos y un 80% cuando escuchamos, y el resto del tiempo mirar a otro lado. Si mirásemos fijamente sin apartar la vista a nuestro interlocutor, lo incomodaríamos. Pero Rajoy está muy por debajo de Sánchez en cuanto al tiempo que mira fijamente a la periodista, tanto cuando habla como cuando escucha.

Esto puede deberse a un carácter más retraído o a una necesidad de apartar la mirada para poder pensar la respuesta. Pero lo cierto es que, en general, cuando una persona no nos mira lo suficiente a los ojos, pierde capacidad de transmitir confianza.

Por otro lado, tenemos el sagital. Si te fijas en el mentón de uno y otro, verás la diferencia. Pedro Sánchez suele tener el mentón en una posición neutra; es decir, ni hacia arriba ni hacia abajo. Sin embargo, Rajoy lo baja por completo con mucha frecuencia (min. 0’44, 1’20, , produciéndose un sagital inferior. Un sagital inferior nos puede transmitir vergüenza, falta de confianza en sí mismo, sumisión, timidez… En cualquier caso, no es un gesto positivo, y debería quizás trabajar para corregirlo.

Por cierto, momento precioso cuando Ana Blanco le pregunta si no han hablado dentro de su partido de con quién prefieren pactar (min. 1’35). Mientras dice “no” con bastante rodundidad, se inclina un poco hacia atrás y acto seguido mueve el pie izquierdo. ¿Seguro que no lo han hablado aún? ¡Feliz martes!

 

 

Dónde miramos cuando nos emocionamos

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Hace unos días, pudimos ver a Pablo Motos abriendo su corazón a Bertín Osborne, en una entrevista muy personal, que tocaba un tema tan duro como el de la Fibrosis Quística. Pablo Motos recordaba lo que le sucedió con dos niños que la padecían y el duro trago que supuso para él saber que murieron unos meses después de que les entrevistara.

Si os fijáis, durante prácticamente todo el vídeo, su mirada va hacia abajo. Podemos construir un discurso en nuestra cabeza, crear una opinión o bien recordar un hecho mirando hacia arriba, hacia el centro o hacia abajo. Cuando miramos hacia arriba, estamos visualizando, vemos las imágenes de lo que estamos pensando. Cuando miramos al centro, lo que hacemos es escuchar; recordamos o construimos el discurso a través de los sonidos o las palabras. Y, por último, podemos mirar hacia abajo. Esto lo hacemos cuando el recuerdo o la construcción del discurso es emocional.

Aunque todos tenemos una forma de procesar la información de preferencia, en una conversación emocional como la que tienen Pablo Motos y Bertín Osborne, lo normal es que se mire hacia abajo, hacia la emoción.

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Julián Muñoz o la herencia de sus padres

julian muñoz

 

Julián Muñoz, el ex-alcalde de Marbella y ex-novio de Isabel Pantoja se presentaba ayer en el juzgado con un aspecto muy desmejorado. Los titulares de la noticia de su declaración ante el juez aluden a que ha reconocido los hechos, se ha arrepentido y ha pedido perdón. Pero yo me voy a centrar en el momento en el que alude al dinero que tiene (a partir del min. 1’13).

“Lo que yo tengo de…. y no tengo nada más.” Dice esta última parte de la frase mucho más rápida que el resto del discurso. Cuando mentimos, solemos cambiar el ritmo de las frases donde está incluida la mentira. Las pronunciamos más lentamente cuando estamos dándonos tiempo para inventar, y las decimos más rápido cuando lo que queremos es quitarnos la mentira de encima, decirla lo antes posible.

A partir de ahí comienzan las pausas (3), el alargamiento de las palabras (2), las trabas (2), la repetición de palabras (2)…

Muy interesante es el cuadrante ocular que utiliza Julian Muñoz justo cuando se supone que está recordando de qué es fruto el capital que tiene retenido, es decir, de dónde sale el dinero que tiene (min. 1’29). Justo antes de decir que proviene de una herencia de sus padres, mira arriba a la derecha. Cuando recordamos un hecho muy concreto como éste, deberíamos mirar a la izquierda. En ese momento, Julián Muñoz está creando el discurso, no recordando.

Y para rematar el momento, notamos como sube el tono (es decir, lo hace más agudo) al decir que el dinero que tiene retenido es fruto de una herencia de sus padres. La palabra “padres”, es mucho más aguda que el resto. Cuando mentimos, es muy habitual que la última palabra de la frase en la que hemos incluido nuestra mentira sea más aguda, puesto que las cuerdas vocales se estiran con la sensación de la mentira.

Precioso momento que nos ha regalado Julián Muñoz a los amantes de la comunicación no verbal.

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Desmontando una falsa creencia

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Es muy probable que hayas escuchado alguna vez eso de que cuando alguien mira hacia la izquierda está diciendo la verdad y cuando mira a la derecha está mintiendo. Bien, pues eso es totalmente falso. Lo primero que tenemos que hacer es acotar a quién se puede aplicar la regla de los cuadrantes oculares. Esta regla sólo sirve para las personas cuya lengua materna se escriba de izquierda a derecha. Es decir, a los árabes no se les podría aplicar, por ejemplo. Además, no se puede aplicar a los niños muy pequeños que aún no han aprendido a leer y escribir.

¿Por qué? Porque nuestro cerebro, cuando de niños tomamos consciencia de que se escribe y se lee de izquierda a derecha, asocia la izquierda con el pasado y la derecha con el futuro, con lo que aún no ha ocurrido. Entonces, ¿qué lectura hay que darle al que una persona esté mirando hacia la izquierda? Simplemente significa que está recordando. Aunque tambien podría mentir mientras recuerda. ¿Y cuando mira hacia la derecha? Que está creando el discurso, o bien que está calculando. Luego, puede mirar hacia la derecha y estar diciendo la verdad.

¿La clave? Saber preguntar. Es muy importante, en detección de mentiras, hacer la pregunta adecuada para que la otra persona sólo pueda responder después de haber recordado, esto es, después de mirar a la izquierda. Pero imagínate que se trata de un hecho muy reciente, de hace apenas unos minutos. En ese caso, tampoco necesitaría mirar a la izquierda para recordar.

Lo cierto es que si detectar mentiras fuera tan sencillo, la policía lo tendría muy fácil a la hora de tomar declaración a un sospechoso. Y no es así.

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Políticos de Benidorm debatiendo

El pasado 23 de abril tuvo lugar un debate entre los candidatos del PP, Liberales, Ciudadados y Esquerra Unida de Benidorm.

Aunque he analizado todo el debate, reflejo aquí una pequeña muestra de los elementos que encontramos en los primeros minutos, desde la perspectiva de la Comunicación No Verbal Científica.

En un principio, Gema Amor (Liberales) pone las manos en cuchillo (min. 0’09), que es una forma de protección. A la vez, nos muestra la cabeza ladeada hacia la derecha, que implica que se encuentra en una situación de “control”. Está intentando dominar la situación y controlar sus emociones o su nerviosismo. Estos son gestos absolutamente normales, y más al inicio de un debate televisado.

En el min. 0’45, Antonio Pérez (PP) efectúa un balanceo del cuerpo y justo después pone las manos en cuchillo, y lo hace inmediatamente después de decir “bueno y mal, lo que tiene que hacer un político”. Esto demuestra incomodidad con la conservación.

En la primera intervención de Arantxa Romay (EU), llama la atención su mirada contínua hacia arriba. Problamente, se trata de una persona con una preferencia ocular visual, esto es, procesa la información de forma visual, y por tanto necesita “visualizar” para crear su discurso. Me llama también mucho la atención los pestañeos emocionales que hace al hablar de los ciudadanos. Son pestañeos más lentos, que se realizan desde la emoción.

En el min. 4’06, Rafael Gasent (Ciudadanos) muestra una tensión en la comisura derecha, que nos da a entender que hay algo del exterior que le molesta. Esto lo hace justo después de ironizar sobre el motivo de la visita de Rajoy. Se podría confundir con una sonrisa, pero, al ser asimétrica, nada tiene que ver con una sonrisa. Más bien apoya el comentario irónico que acaba de hacer.

Muy interesante es el aleg (alejamiento del cuerpo) que realiza Rafael Gasent en el min. 5’20. El aleg es una forma de “irnos de la conservación”. Este es siempre un gesto de molestia. La molestia viene reforzada por los labios en ostra (apretados hacia dentro) del min. 5’52.

Gema Amor saca “la lengua de víbora” (se llama así) en el min. 7’45. Este gesto se produce justo después de mencionar que Rafael Gasent había intentado estar en las listas del PP. La lengua de víbora sale cuando se ha hecho un comentario mordaz.

Encontramos después dos microexpresiones. Las microexpresiones son expresiones faciales de emociones que duran menos de un segundo, y que son inconscientes.

La primera (min. 7’59) la hace Arantxa Romay. Es una microexpresión de asco, hablando de la inoportunidad de la visita de Rajoy.

Y la segunda (min. 9’17) pertenece a Rafael Gasent. Es una microexpresión de ira, cuando argumenta que “un presidente tiene que venir a trabajar”.

Especialmente relevante es la microtracción que hace Antonio Pérez de la solapa de su chaqueta (min. 9’32). Este gesto es significativo de querer mostrar la autoridad propia. Viene justo de las palabras “la candidatura que encabezas”.

Pero si tuviéramos que elegir un momento estrella de este debate, en lo que ha comunicación no verbal se refiere, nos iríamos al min. 10’31. Antonio Pérez tiene un lapsus linguae cuando empieza la expresión “la inauguración”. Vemos cómo realiza un pestañeo neuromotor. Este tipo de pestañeo lo hacemos cuando queremos “pasar página”. Ese pestañeo va unido a un sagital inferior (mentón abajo), que puede asociarse en este contexto a un sentimiento de vergüenza. Encontramos un aleg corporal en cuanto Gema Amor le refiere “te referías a la inauguración del centro cultural”. Y, acto seguido, pone las manos con los palmas hacia sí y los pulgares hacia fuera. Esta es una posición típica de contradicción entre lo que se dice y lo que se piensa.

Vemos en muchas ocasiones microrrotaciones de los bolis, en varios de los contertulios. Esto no es necesariamente una muestra de nerviosismo, sino que es más bien un gesto semiconsciente cuando se está pensando, meditando, creando una argumentación.

Como valoración general, y contrariamente a lo que figura en el título de este vídeo, y en lo que a la comunicación no verbal se refiere, podemos decir que tanto Toni Pérez(PP) como Rafael Gasent(Ciudadanos) se encontraban nerviosos durante prácticamente todo el debate. Antonio Pérez tuvo además dos lapsus linguae (“inauguración” y “caso Brugal”). Por su parte, Gema Amor (Liberales), tuvo una posición de dominio de la situación, liderando buena parte del debate.

Todo esto analizado desde la comunicación no verbal. Nada se analiza del contenido del discurso.

 

¿Miente el Pequeño Nicolás?

Pequeño Nicolas

El sábado 18 de abril Francisco Nicolás, el Pequeño Nicolás, estuvo en el programa de Telecinco Un Tiempo Nuevo. Este personaje ha revolucionado la sociedad en general y el mundo del cotilleo en particular, por la locuacidad de su discurso y el aplomo con el que hace afirmaciones implicando a personas  de muy alto nivel.

En lo que a su comportamiento no verbal se refiere, si nos fijamos únicamente en sus gestos, tiene una comunicación no verbal que suele ser acorde con su discurso. Destacamos del corte que insertamos en esta entrada, las manos en v, juntando las yemas de los dedos de ambas manos. Este gesto, que además se hace a una altura bastante elevada, da a entender un sentimiento de superioridad respecto a su interlocutor.

Sin embargo, si nos fijamos en sus cuadrantes oculares, es decir, hacia donde mira, sí podemos comprobar que, en momentos de su discurso en que lo lógico sería que estuviese recordando la información, lo que hace es crear o inventar su discurso. En las sociedades en que escribimos de izquierda a derecha, asociamos el cuadrante izquierdo al pasado, al recuerdo por tanto, en cuanto tenemos consciencia del sentido de la escritura. Y el cuadrante derecho, lo asociamos al futuro o no ocurrido, a la creación o invención. Así, es normal mirar hacia la derecha cuando estamos calculando, cuando estamos creando una argumentación, cuando estamos inventando algo,etc. Pero miramos a la izquierda cuando buscamos información almacenada de algo que ha ocurrido. Si os fijáis en la intervención de Francisco Nicolás, veréis que práctimente no mira a la izquierda, a pesar de que le hacen varias preguntas para las que debería buscar en su información almacenada. Sacad vuestras conclusiones.

Sonia El Hakim

Pequeño Nicolas
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