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Archivo por meses: septiembre 2015

Cuando el Papa Francisco te abraza

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El Papa Francisco concluyó este domingo su viaje a EEUU. En este trascendental viaje, pudimos ver una escena maravillosa a la llegada del Papa. Un Obama absolutamente humilde, más sonriente y afable que nunca, le daba la bienvenida al Papa, que no se quedaba corto tampoco. ¿En qué podemos fijarnos? En el min. 0’29 puedes ver cómo extiende su mano Obama para darle la mano al Papa. Pone su mano derecha con la palma hacia arriba. Éste es un gesto de sumisión.

Después vemos cómo ambos se inclinan hacia delante mientras se dan la mano, y Obama le refuerza el apretón con la mano izquierda sobre el antebrazo del Papa. Es un gesto de cercanía. Todo esto con una amplia sonrisa. Obama le está diciendo con su gestualidad: “valoro tu presencia, te aprecio y me situo por debajo de ti”. A su vez, Michelle Obama también refuerza su apretón, esta vez poniendo su mano izquierda sobre la mano del Papa.

Cuando damos la mano y reforzamos el apretón con la mano izquierda sobre el brazo del otro tiene una lectura más amistosa cuanto más abajo reforzamos. Cuanto más subimos, más dominante es nuestra posición. El punto extremo sería poner nuestra mano izquierda sobre el hombro del otro. Eso ya no es amistad ni cercanía. Eso es dominancia.

Excelente comunicación no verbal de los Obama y excelentísima comunicación no verbal del Papa Francisco. Pero si me quedo con un momento de su viaje a EEUU, es con el último acto al que asistió Francisco: una visita a una prisión cerca de Filadelfia.

Saludó uno por uno a todos los presos y presas de la primera fila, algunos verdaderamente emocionados. En el vídeo podemos ver cómo uno de ellos no puede reprimirse y abraza al Papa, quien acepta el abrazo de buen grado. Pero fijaos por qué lado le abraza (min. 1’20).

Normalmente, y más a la gente que no conocemos, abrazamos empezando por la derecha. Es decir, mejilla derecha contra mejilla derecha. Pero en el vídeo podéis ver cómo el preso abraza al Papa, que acepta el abrazo sin vacilación, por la izquierda. Mejilla izquierda contra mejilla izquierda. Es la emoción la que ha impulsado este abrazo. Abrazamos por la izquierda cuando estamos emocionados. También, en otras situaciones, abrazamos o comenzamos los dos besos de saludo o despedida por la izquierda cuando alguien nos gusta. De ahí que muchas veces se produzca un momento incómodo al ir a abrazar o a besar a alguien y cada uno empiece por un lado (¿te suena la expresión “hacerle la cobra a alguien”?).

¿Pero por qué? Nuestro lado izquierdo, gobernado por nuestro hemisferio cerebral derecho, es el lado más emocional, el más emotivo, el de los sentimientos. Cuando alguien te gusta o sientes afecto por esa persona, le miras más con el ojo izquierdo que con el derecho, hablas de esa persona gesticulando con la mano izquierda, le muestras tu lado izquierdo de la cara. Y, por supuesto, le abrazas por la izquierda.

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papa francisco

 

 

El pelo de la mujer de Artur Mas

 

artur mas y mujer captura

Se llama Helena Rakosnik y es la mujer de Artur Mas. La acabo de descubrir. Es la primera vez que la veo en un vídeo y me sirve para explicar qué significa acariciarse el pelo con la mano derecha. La escena ha ocurrido esta mañana, en el día en que se vota la presidencia de la Generalitat y, de facto, independencia sí o no.

En el vídeo, vemos cómo un grupo de simpatizantes de Vox, según la agencia de noticas Europa Press, alzan banderas de España a la vez que increpan a Mas.

Pero lo interesante para nosotros sucede en un segundo plano. Si nos fijamos en su mujer, podemos ver cómo se acaricia el pelo. Acariciarse el pelo puede tener varias lecturas, según la mano que se utilice y la dirección en que se produzca la caricia. Acariciarse el pelo puede ser desde un gesto asociado a la seducción, hasta una voluntad de apartarse de la situación.

Lo primero que quiero aclarar es que las mujeres no nos tocamos más el pelo que los hombres. La diferencia está en el largo del pelo. Nos tocamos más el pelo las personas, hombres y mujeres, que tenemos el pelo largo, porque lo tenemos más presente. Un hombre con el pelo largo se lo acaricia tantas veces como una mujer con el pelo largo. Igualmente, una mujer con el pelo corto apenas se lo toca, al igual que un hombre con el pelo corto.

En segundo lugar, no es lo mismo acariciarse con la mano derecha que hacerlo con la izquierda. Acariciarse con la mano izquierda se puede entender como un gesto de una persona que se encuentra seducida. Si esa mano se dirige hacia nosotros, ¡bingo! Tenemos a una persona que quiere relacionarse con nosotros, que nos busca, que quiere un acercamiento. Pero si es la mano derecha, como en este caso, el significado es totalmente diferente. Lo que se está buscando es disciplinar la relación. Así que no os confundáis de mano, a ver si vamos a tener un problema… 🙂

Ahora fíjate en el vídeo, en el min. 0’24.

¿Puedes sentir cómo Helena Rakosnik busca a Artur Mas con el pelo? La situación le resulta muy violenta e incómoda, y busca el apoyo de su marido para escapar de la situación. Aquí tenemos otro gesto no verbal que nos desvela la verdadera emoción de una persona.

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La guerra de banderas y la autoridad de Artur Mas

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Ayer pudimos asistir al envenenamiento político de una fiesta tradicional como la Mercé. Un grupo de políticos se agolpan en el balcón del Ayuntamiento de Barcelona cuando comienza un auténtico forcejeo por ver quién pone qué bandera.

En toda esta pelea, nos fijamos en la figura de Artur Mas, que permanece a un lado de la escena. En los primeros segundos, podemos ver cómo se Mas se intenta mantener al margen de la situación, llegando incluso a mirar hacia otro lado (min. 0’23). Pero enseguida decide meterse a hacer callar a la concejala del PP, Angeles Esteller, con un gesto de la mano derecha arriba y abajo (min. 0’27).

El gesto que te quiero mostrar hoy es el que viene en el min. 0’37. Artur Mas se coge las solapas de su chaqueta y da un pequeño tirón. Esto es una microtracción. Hacemos este gesto semi-consciente (en un principio, lo hacemos sin darnos cuenta, pero podemos llegar a percatarnos de que lo estamos haciendo) cuando queremos reafirmar nuestra autoridad. Angeles Estellés le ha contestado y Artur Mas se reafirma como la persona dominante en ese intercambio de comunicación.

Éste es un gesto habitual por ejemplo en una negociación, o entre un jefe y un trabajador que discuten. La persona que considera que debe tener la posición más dominante es la que va a hacer la microtracción.

En cuanto a la sonrisa que han comentado varios medios que dibujó Artur Mas y de la que he puesto la foto más arriba, siento decirte que no puedo confirmar que se trate de una sonrisa verdadera. Para que sea una sonrisa verdadera (llamada sonrisa de Duchenne en honor al neurólogo francés Guillaume Duchenne), tenemos que ver el movimiento de dos músculos: el músculo cigomático mayor, que es el responsable de que se estiren las comisuras de los labios hacia fuera y suban nuestras mejillas, y el músculo orbicular, que es el músculo alrededor de los ojos que hace que nos salgan las famosas patas de gallo. El primer músculo nos resulta bastante fácil de mover a voluntad. De hecho, lo hacemos de forma voluntaria desde que tenemos unos dos años. Y sonreímos por cualquier motivo, incluso para gestionar emociones negativas.

Pero el orbicular es más difícil de fingir, de hacer adrede. Por eso, para considerar que una sonrisa es verdadera, debemos ver los dos músculos en acción. En esta fotografía, debido a la posición de Mas, con el mentón hacia abajo, así como sus gafas, no puedo ver con claridad si se trata de una sonrisa verdadera o no. Es decir, que podría ser una sonrisa verdadera, causada de forma espontánea, porque la situación le gusta, le alegra. O bien, podría ser una sonrisa falsa, en la que sólo mueve la boca y las mejillas, que podría estar motivada por una emoción positiva (se alegra de la situación), o también por una emoción negativa (se siente incómodo con la discusión). ¿Qué crees tú?

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El aleg de Rajoy

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Esta mañana he podido ver la entrevista de Carlos Alsina a Rajoy en Onda Cero, y la verdad es que me ha alegrado el día. No puede haber tanta belleza no verbal en tan pocos segundos.

En un primer momento, podemos ver a un Rajoy que seguramente está repitiendo el mismo discurso que viene pronunciando desde hace semanas o meses. Su paralingüística es normal, habla sin trabas y sin pausas.

Pero todo cambia cuando el entrevistador le plantea algo que quizás ni él mismo había pensado: que, aunque los catalanes se independizaran, seguirían siendo españoles por haber nacido en España. Y aquí es donde podemos ver un “aleg” de manual (min. 0’35). Mariano Rajoy se retira echando su tronco hacia atrás. En ese momento, está incómodo y querría irse de la escena. A la vez, hace un sagital inferior, es decir, baja el mentón. El sagital inferior puede tener varias lecturas, como la timidez o la vergüenza.

La paralingüística también le juega una mala pasada: durante el “aleg”, hace una pausa. Seguidamente, en el min. 0’37 utiliza coletillas y alargamiento de las palabras (“pues, ehhhh”).

Pero la belleza del vídeo viene con la microexpresión de tristeza que hace en el min. 0’42. Una microexpresión es una expresión facial que dura menos de un segundo, normalmente un cuarto de segundo, y que hacemos sin darnos cuenta. Las microexpresiones son por tanto un reflejo de nuestro pensamiento verdadero. Podemos ver las cejas típicas de tristeza, con la parte interna hacia arriba. Este movimiento es relativamente difícil de hacer adrede. Sin embargo, lo podemos realizar sin problemas cuando lo hacemos sin darnos cuenta.

Finalmente, me quedo con la cara de satisfacción del periodista en el último momento. Es muy difícil sacar a un político de su zona de confort en lo que al discurso se refiere. Repiten las mismas ideas, conceptos, palabras e incluso anécdotas (recordemos la famosa amiga invisible de Pedro Sánchez). Así que es todo un logro conseguir que la emoción salga de un político.

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La elefacción de Alexis Tsipras

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Las urnas dieron ayer de nuevo la victoria a Alexis Tsipras. En su discurso de anoche, tras conocerse los resultados, pudimos ver a un exultante Tsipras, que mostraba su alegría por los resultados no sólo con su discurso de agradecimiento a los ciudadanos que han vuelto a confiar en él, sino a través de su comunicación no verbal. Podemos verle en repetidas ocasiones durante el discurso elevar los gestos que hace con las manos por encima de la cabeza. En Comunicación No Verbal Científica, nos referimos a esta elevación del gesto como elefacción.

Imagínate que estás sentado escuchando un discurso o un concierto. No es lo mismo aplaudir con las manos hacia abajo, apoyando los antebrazos en las piernas, que levantar los brazos en alto. Aunque en los dos casos estás aplaudiendo, en el segundo lo haces con mucha más intensidad, muestras más emoción.

Muy interesante también es el cambio de mano que realiza Tsipras. Durante casi todo el discurso, Tsipras mueve su mano derecha, que, como os he contado en muchos artículos, implica una mayor racionalidad, un mayor control. Esto es muy habitual en los políticos, que ensayan sus discursos, y, por tanto, los comunican desde el raciocinio más que desde la emoción. Sin embargo, cuando dice ” tanto Grecia como el pueblo griego son sinónimos de la lucha y la dignidad, y esta lucha la vamos a seguir juntos” (min. 1’24), hace un cambio de mano, y utiliza la izquierda para gesticular. Ha pasado del discurso racional a la emoción.

En el discurso de ayer, Alexis Tsipras estaba desbordado de alegría por haberse sentido respaldado por los ciudadanos tras las díficiles e impopulares decisiones que ha tenido que tomar. Y así lo mostró con su comunicación no verbal.

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Cuando hagas lo que hagas te juzgan por tu aspecto: Carly Fiorina vs. Donald Trump

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No me quiero poner intensa con las reivindicaciones sociales, pero lo cierto es que éste es un artículo homenaje a las mujeres que luchamos día a día para conseguir que nos traten igual que a los hombres. Y, por supuesto, no me refiero al feminismo mal entendido: no somos iguales pero merecemos un trato igualitario. La neurociencia ha demostrado con multitud de investigaciones que nuestros cerebros son diferentes, pesan diferente, tienen zonas más grandes o más pequeñas según el sexo, etc. A mí me encanta que mi marido se haga a un lado y me deje siempre pasar delante de él en el umbral de una puerta. Pero también que no me paguen menos por ser mujer, por ejemplo.

Esta semana nos hemos encontrado en EEUU con una situación de puro machismo. El inigualable Donald Trump, que está compitiendo con otros dieciséis candidatos para convertirse en candidato republicano a la Presidencia de EEUU nos ha regalado una de sus perlas. En la revista Rolling Stones se publicaba un reportaje suyo en el que hace un comentario sobre la cara de su única oponente femenina, Carly Fiorina. Textualmente dice: “¡Mira esa cara! ¿Alquien votaría por “eso”? ¿Puedes imaginarte eso, la cara de nuestro próximo Presidente de EEUU?”.

Unos días después se celebraba un debate entre once de los dieciséis candidatos. Cuando el entrevistador le pregunta a Carly Fiorina ella hace un gesto muy interesante. Pero primero os quiero contar, para que podamos entender mejor el gesto, que Carly ha sido nada menos que la primer mujer en presidir una compañía “Fortune 20”. Fue durante varios años CEO de Hewlett Packard, nombrándola entonces la prestigiosa revista Fortune como “la mujer de negocios más poderosa”. Nada más y nada menos. Ha tenido sus éxitos y sus fracasos, pero no cabe duda de que se trata de una mente brillante. Y además ha superado un cáncer de mama.

Bien, pues una vez puestos en situación, me gustaría que pincharas en el vídeo y fueras directo al minuto 1’29. El entrevistador le acaba de preguntar por esas declaraciones de Trump. Ella se ríe para darse un tiempo para contestar. Y… (pincha el vídeo)

Carly Fiorina tiene un micropicor en la zona del bigote. No digo que tenga bigote, hablo de la zona. Nos pica esa zona cuando nuestra autoridad está siendo cuestionada. Una mujer poderosa y formada que ha conseguido mucho, pero que es juzgada por alguien por su cara.

La respuesta que da Carly Fiorina parece ensayada, está muy bien expresada. Es elegante en su discurso, tanto a nivel verbal como en sus gestos.

Sin embargo, si seguimos viendo un poco el vídeo, podemos ver que en el min. 1’40 levanta el mentón, en cuanto acaba de hablar. En este contexto, podemos entender este gesto como un gesto de superioridad. Se siente superior a él y su cuerpo se lo está haciendo ver.

Y por último, fíjate en la cara de Donald Trump cuando ella acaba de hablar y el público aplaude (min. 1’46). Pone los labios en ostra, hacia dentro. La lectura que podemos hacer de este gesto es que se guarda información, no va a decir todo lo que querría, y además reprime ira. Me recuerda otro artículo que escribí sobre Alexis Tsipras y cómo reprimía su ira (pincha aquí para leerlo).

donald trump labios ostra

Tsipras puño

Este vídeo es una muestra de cómo podemos ser muy elegantes y comedidos en el discurso, aunque la procesión vaya por dentro.

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Cómo bajarle los humos a una persona dominante

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Supongo que todos conocemos a alguna persona de las que no paran hasta que les das la razón. No te dan su opinión, te instan con vehemencia a que te sometas a ella, sin atender tus razones, sin negociar un consenso. Y no paran hasta conseguirlo.

Bueno, pues yo tengo mi pesadilla particular con una persona así. De hecho, es la madre de una compañera del cole de mi hija. Así que la veo todos los días a la salida de las clases. Había conseguido olvidarme de ella en verano, pero con el inicio de curso ahí está ella, con sus “grandes problemas” con el colegio (cada año encuentra un caballo de batalla por el que estar peleando, eso sí, sin actuar en consecuencia nunca) , repitiendo a gritos una y otra vez el mismo argumento (como un disco rayado) y sin dejar hablar a nadie más que a ella misma. De hecho, es muy curiosa la forma en la que entra en el recinto, a modo de radar, mirando a un lado y otro hasta que encuentra a su “víctima”. Entonces, acelera el paso y la aborda, aunque esa persona esté hablando con alguien más.

Aún así, yo tengo suerte porque la solución es bien sencilla: la evito. Pero, y si nos toca una persona de este tipo en el trabajo o, peor aún, en la familia?

Pues una vez más, la comunicación no verbal puede ayudarnos a frenar un poco su comportamiento dominante. Este tipo de personas suelen inclinarse hacia delante cuando te hablan, para invadir tu espacio personal y someterte. La primera vez que te lo haga, seguramente te pilllará desprevenido y no podrás reaccionar. También me pasó a mí. Pero, a la siguiente, invade tú antes de que te invadan a ti. Esto es como una batalla: el que invade antes, gana.

Otro truco que puedes utilizar es el de adoptar una postura dominante: pon los brazos en jarras, el pecho hinchado, el mentón elevado y las piernas algo abiertas (no hace falta que lo hagas todo, con uno o dos elementos es suficiente). Si la otra persona es hombre, ponte justo de frente a él. Los hombres se sienten “atacados” cuando alquien se les pone justo delante, frente a frente. Le estarás “plantando cara”. Esto no funciona así con las mujeres.

Si los dos sois hombres y os saludáis habitualmente con un apretón de manos, es muy probable que te haga un apretón reforzado alto . Esto es, mientras te da su mano derecha, te pone su mano izquierda sobre el hombro. Puede parecer un gesto de amistad, el reforzar el apretón con la izquierda. Esto es así cuando la mano izquierda permanece sobre nuestra mano o hasta el codo. Pero, conforme va subiendo por el brazo, va dejando de ser amistoso para ir convirtiéndose en dominante, con su máxima expresión cuando llega al hombro. Si eres rápido de reflejos, puedes devolverle en el momento en apretón reforzado poniendo tu mano izquierda sobre su hombro. Si te pilla desprevenido, puedes darle unas palmaditas en la espalda en cuanto acaba el apretón, a modo de “buen chico”. Y si te ha pillado totalmente a contrapie, utiliza cualquier momento de la conversación para tocar levemente su hombro. Esto último también sirve para las mujeres.

Otra caracterísitica de estas personas es que no dejan hablar. El asentir constantemente conforme hablan no ayuda a que te dejen meter baza. Cuando quieras intervenir y no te deje, puedes dejar de asentir y, si es posible, de parpadear. Le estarás enviando señales a su cerebro de que no le estás prestando atención. Es probable que te deje entonces hablar.

Por último, el volumen de la voz. Suelen hablar muy fuerte. Te aconsejo que, en lugar de subir tú también el volumen, hagas justo lo contrario: habla más bajito. Eso les obligará a afinar el oído y, como consecuencia de esto, bajarán el volumen.

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¿Pueden los políticos controlar su comunicación no verbal?

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Esta pregunta me la suelen hacer con bastante frecuencia. Mi respuesta siempre es: “hasta cierto punto”. En comunicación no verbal se engloban muchos gestos y no todos tienen el mismo nivel de consciencia. Por ejemplo, nadie es capaz de controlar su dilatación de pupilas, ni nos damos cuenta cuando se dilatan. Y sin embargo, nos pueden dar bastante información en el terreno de la seducción o de la detección de mentiras. Éste sería un ejemplo extremo de gesto inconsciente. En el lado opuesto, podemos controlar perfectamente qué ropa nos ponemos. Y eso también da mucha información sobre nosotros. Estaríamos pues ante información no verbal que facilitamos de manera totalmente consciente.

Pero luego, el partido se suele jugar con un montón de gestos semiconscientes. Es decir, gestos que en principio hacemos sin darnos cuenta, de manera inconsciente, pero de los que, en un momento dado, podemos tomar consciencia y controlar. El caso típico de este tipo de gestos es el movimiento de las manos.

Y como muestra, un botón. Tenemos en el vídeo de más abajo un ejemplo típico de cómo Rajoy gesticula con las manos. Podemos ver cómo alterna constantemente las manos: derecha, izquierda, derecha, izquierda, etc. Esto es muy habitual en él.

Este movimiento no podemos decir que sea natural. Lo natural sería gesticular con una sola mano y, en algún momento, cambiar a la otra o mover las dos para enfatizar algo. Pero no es natural alternar tanto las manos. Además, podemos ver muchas veces cómo el gesto, es decir, el movimiento de las manos, va detrás de las palabras. Los gestos semiconscientes como debería ser el movimiento de las manos preceden siempre a la palabra. Esto se debe a que se trata de gestos dirigidos desde nuestra capa cerebral límbica (algunas veces, desde la reptiliana), que se activa antes que la capa cerebral racional, donde se desarrolla el discurso de la palabra.

Estas incongruencias hacen que el discurso se perciba de manera menos creído y por tanto menos creíble. Se percibe ensayado y sin emoción.

Así pues, a la pregunta de si los políticos pueden controlar sus gestos, la respuesta es sí, pero hasta cierto punto.

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Quién manda aquí: Preysler vs. Vargas Llosa

preysler

Quién le iba a decir a Mario Vargas Llosa, premio nobel y reputadísimo escritor, que iba a acabar promocionando azulejos. Pero la vida tiene estos quiebros inesperados que, de hecho, son los que le dan salero. Si todo fuera predecible, ¡qué aburridos estaríamos!

Así que esta semana nos encontramos con imágenes como ésta, en la que vemos a un Vargas Llosa guiado por Isabel Preysler. ¿Y por qué digo que está guiado? Fijaos en cómo van de la mano. Isabel Preysler está pronando sobre Vargas Llosa. Es decir, la mano de Isabel Preysler es la que va por encima de la de Vargas Llosa.

Cuando yo ando por la calle con mi marido, él me coje la mano con su mano pronando sobre la mía. Me lleva él, asume el papel dominante de la relación (sólo cuando caminamos, ojo 🙂 ). Sin embargo, cuando camino con mi hija de 8 años, soy yo la que prona, y mi mano es la que está visible, por encima de la de mi hija, que está supinando. Yo la guío a ella.

Es muy probable que esa forma de cogerse la mano se deba a la situación violenta para Vargas Llosa. No está acostumbrado a los focos, la prensa rosa, etc., y eso hace que sea Isabel Preysler la que domine la situación, guiándolo a él. Además, en el vídeo, podemos ver cómo Vargas Llosa hace una microdisimulación de la mano izquierda en repetidas ocasiones (puedes leer sobre este gesto pinchando aquí).

Un momento de brillo y flashes para la reina del papel cuché y un mal rato para este señor.

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Sentarse con contundencia

pablo iglesias ana rosa quintana

 

Qué importante es saber sentarse en una reunión o en una entrevista. Iñigo Errejón compartió en su facebook una entrevista informal de Ana Rosa Quintana a Pablo Iglesias. En ella, vemos cómo pasa la jornada la periodista con el líder de Podemos. Éste le enseña su sede, comen juntos, y finalmente se sientan en el sofá del despacho de Pablo Iglesias. A ese momento correponde la foto de arriba.

Fijémonos primero en las piernas. Ambos tienen las piernas cruzadas. Pero sus cruces tienen significados bien distintos. Mientras Pablo Iglesias cruza las piernas mostrando la cara interna de la pierna superior a Ana Rosa, ésta hace justo lo contrario: la pierna que queda arriba muestra a Pablo la parte externa. De hecho, ese cruce no es el natural, si miramos su tronco. Al cruzar así las piernas, la derecha sobre la izquierda, su cuerpo adquiere una posición en X: las piernas se dirigen hacia un lado y el tronco hacia otro.

Las piernas de Pablo son las de alguien que quiere comunicarse, que está abierto al intercambio de comunicación. Ana Rosa, sin embargo, pone una barrera entre Pablo y ella. Está marcando distancias.

Si ahora nos fijamos en cómo tiene los brazos Pablo Iglesias, quizás podamos comprender por qué Ana Rosa ha puesto esa barrera. Pablo está marcando su posición de dominancia haciendo una elerarquía horizontal. Se hace más grande con sus brazos. Este movimiento es más habitual de lo que pensamos. Cualquier animal (sobre todo los machos) muestran su dominancia haciéndose más grandes, ocupando más espacio. Esto puede ser en vertical (elerarquía vertical) o bien en horizontal, como en este caso. Y los humanos somos animales y poco más evolucionados, pero animales al fin y al cabo.

Además, complementa todo lo anterior con la posición de la espalda, echada hacia atrás, dando sensación de absoluta comodidad.

Se siente dominante, se siente cómodo en su terreno. Y hace que Ana Rosa se sienta un poco cohibida y prefiera marcar las distancias. No es la mejor posición para una entrevista televisiva, aunque sea informal.

Esta foto me recuerda una de no hace mucho de Obama y Merkel. Al final, mostrar dominancia no es sólo cuestión de un buen discurso o de argumentos sólidos. La comunicación no verbal tiene mucho que ver.

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obama sentado elerarquía